Nuestra primera cita y el miedo a viajar

Mi primera cita con Ángela llegó después de unas cuantas semanas de absoluta naturalidad: sonrisas a media mañana, alguna mirada por el retrovisor y confidencias después de medianoche en la zona vieja de Pontevedra. Hasta que un día, preguntó alegremente: ”¿Quedamos para ir mañana a la playa?” Tardé medio segundo en decir que sí porque…