Comer en Módena en Navidad (sin atracar un banco)

En la película Granujas de medio pelo, Woody Allen y su banda de inútiles trazan un plan para robar un banco cavando un túnel desde una tienda de galletas contigua que abren como tapadera. El atraco fracasa, pero el negocio de las galletas resulta ser un éxito absoluto. Si uno quiere comer en Módena, en la región Emilia-Romaña de Italia, ocurre lo mismo. Uno llega hasta allí de casualidad, y cuando se va, es consciente de que no querrá irse nunca del todo.

Porque Módena, seamos honestos, no es el típico destino al que planeas viajar en Navidad. Sin embargo, ese mismo factor lo convierte en un lugar hecho a medida de quien busca joyas ocultas en el país transalpino, como uno de esos futbolistas que sale al campo sin grandes expectativas pero que termina cambiando por completo el rumbo del encuentro.

Una de las mejores cosas que nos pasó en la pandemia fue descubrir la serie Master of None. Parte de la segunda temporada transcurre en esta ciudad, donde Dev, el protagonista, va en búsqueda de la mejor comida italiana. Inspirados por su entusiasmo, nos quedamos con ganas de conocerla algún día. »Cuando podamos volver a viajar», decíamos. Y aquí estamos, después de todo.

Viajar Italia navidad
Ah, Italia…
Italia Módena
Una calle cualquiera de una ciudad muy presumida
comida Módena Italia
Buon natale a tutti

Si buscas donde comer en Módena en Navidad, has de comenzar por lo más urgente, una visita al mercado local, el Mercato Albinelli. Al cruzar las puertas, entendimos por qué este sitio tiene un lugar tan especial en la cultura gastronómica de la ciudad. Los puestos rebosaban de productos que no necesitan demasiada presentación: jamón de Parma, vinagre balsámico tradicional, vino Lambrusco, panettone artesanal, enormes tortellini hechos a mano y un repertorio de quesos que emocionarían al mismísimo Grinch.

Entre charlas con los vendedores y bocados de mortadela y pan recién horneado, nos dimos cuenta de que la calidez del mercado y el bullicio navideño creaban una atmósfera ideal que ninguna postal podría capturar. En pocos minutos, te sientes hipnotizado por los comerciantes, deseosos de compartir contigo los secretos de la buena mesa.

En Módena, por cierto, si llegas en fiestas, puede que te encuentres con más puertas cerradas que abiertas, de modo que planifica bien tus compras si no quieres acabar cenando pizza congelada y Ruffles jamón en Nochebuena. Es la antítesis de Florencia, donde pasamos las últimas navidades. En cambio, recuerda bastante a Bolonia, pero más pequeña y mucho mejor conservada. Y aunque tiene un aire toque refinado, a diferencia de otras ciudades italianas más célebres, te sorprende lo accesibles que son los precios.

donde comer en Módena
Una postal italiana
Cocina escuela
Comer en Módena, lección primera
Italia mercado
La dolce vita

La Torre Ghirlandina se alza junto a la catedral; su ligera inclinación le añade un toque peculiar, casi desafiando la gravedad. De camino hacia ella, leemos que esta ciudad es la cuna de Luciano Pavarotti, y eso se nota en el aire. No es raro encontrarse con el eco lejano de una ópera mientras paseas, lo que le da ese aire casi cinematográfico, como si estuvieras en una película de Fellini.

Si tras el paseo estás ansioso por comer en Módena pero no has conseguido mesa (o no quieres gastar demasiado) en la Osteria Francescana de Massimo Bottura, puedes probar un clásico entre los locales, la Trattoria Aldina. Porque todos los grandes chefs, incluido Bottura, dicen que su propuesta gastronómica está inspirada en la cocina de sus abuelas. Y aquí uno se siente como si estuviera en la cocina de una nonna italiana.

El local se ubica en un segundo piso, sin cartel en la puerta, lo que le da un aire clandestino. Los manteles son de papel y no hay menú; los camareros recitan los platos del día, que cambian según el producto o la temporada. Un acierto si buscas comida tradicional italiana sin pretensiones ni fuegos artificiales.

Y para nuestras copiosas celebraciones navideñas, nos alojamos un piso espectacular, de esos en los que se respira nobleza. Tenía incluso una chimenea de esas que nunca enciendes, inutilidad que yo valoro muchísimo. Los techos son de cinco metros de altura y los ventanales del tamaño de Cabo Verde. De repente, me entraron muchas ganas de comprarme un pijama como el de Monsieur Gustave en Gran Hotel Budapest, elegante y morado, acorde al estilo sofisticado del salón. Es oficial: ya soy un señor. De ahora en adelante todo irá cuesta abajo.

comer en Módena
Siempre nos quedará mañana
Comer Módena
Módena es una ciudad rica en todos los sentidos; también en patrimonio artístico
 torre Ghirlandina
La catedral de Módena es uno de los lugares de estilo románico más importantes de Europa

Es curioso cómo la Navidad a menudo se presenta como el guion de una comedia negra llena de estereotipos. Pero creo que su espíritu no es algo que puedas atrapar o forzar, como si lo hubiera inventado alguien de Sterling Cooper, vendiéndonos la idea de momentos perfectos entre luces y regalos.

Porque después de todo, irse sin más a la cama con Valentina, por lo general, dista mucho de la perfección. Poner su cabeza sobre la almohada viene precedida de 53.825 pequeñas acciones. Cuando crees que lo tienes, surge de la nada alguna extravagancia aleatoria y absurda, que podría esperar tres días en hacerse, pero que para ella siempre urge. Aunque, quien sabe si por aquel ambiente renacentista, esa nochebuena Valentina se durmió pronto y además, sola. Nuestra hija nos había dado la noche libre.

Tal vez en eso consista el auténtico espíritu navideño. Es aquel que, como una buena galleta, llega inesperado y dulce.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close