Procida, la isla indie del Mediterráneo

Mi abuelo se hartó de repetirme que el mejor oficio del mundo era ser tercer portero del Real Madrid. Implicaba entrenar con los mejores futbolistas del país, ganar bastante dinero y no tener la presión de jugar un partido oficial. Demasiadas cosas debían torcerse para que te tocara vestirte de corto alguna vez. Así que,…