La vida en rosa

En mi pueblo volar cometas probablemente te granjería una reputación dudosa para el resto de tus días. En un pueblo cualquiera se consideraría una actividad relajada e inofensiva. Pero estamos en La India, y aquí las cosas no son como de costumbre.

Jaipur es la puerta de entrada al estado de Rajasthan. Se la conoce como la ‘ciudad rosa’ por los tonos salmón (gracias Ángela) de sus edificios. Se pintaron de este color en 1905, para recibir al príncipe de Gales, y desde entonces se considera símbolo de la hospitalidad de sus habitantes. 

Jaipur La India rosa
Una de las puertas principales de la muralla que da la bienvenida a la ciudad rosa de Jaipur

Estos, como hemos visto hasta ahora por todo el país, visten prendas de colores muy vivos, dando la impresión de que se ponen de acuerdo cada mañana antes de salir a la calle para que cada imagen sugiera en tu retina un cuadro de los ‘60. La combinación de todos ellos, junto con el distintivo color la ciudad, son el paraíso de los fotógrafos y la psicodelia colectiva.

Jaipur ciudad rosa

la vida en rosa

souvenir La India

Una mañana, dando un paseo por el Tripolia Bazaar, distinguimos que el cielo era al mismo tiempo azul, verde, amarillo y granate, y nos acercamos a curiosear. Volar cometas es una tradición que no se toma a la ligera. Como decía, esto es La India. Gracias a nuestros nuevos anfitriones, nos hemos enterado de que existen pandilleros que organizan batallas de cometas, nada menos, y de que hay establecido todo un mundo de corredores de apuestas ilegales detrás de ellos.  Los contendientes utilizan un hilo cubierto con cristal afilado y tratan de cortar los hilos de sus rivales. La pandilla que se quede antes sin cometas, pierde. Y si la cometa cae en tu tejado, es tuya. Es la ley de los tejados de Jaipur.

Tripolia Jaipur La India

Tejados de Jaipur India
El escenario donde se disputan las coloridas ‘batallas’

 Nos hubiese gustado mucho enseñarles que dos nuevos forajidos habían llegado a la ciudad. Apuesto a que ellos son realmente hábiles con su intimidante colección de cometas, pero seguro que no contarían con nuestra (en realidad mía) absoluta falta de honestidad como jugadores. Pero no pudo ser. Por desgracia para nuestras aspiraciones delictivas, existe una tregua de lunes a viernes que todo el mundo ha de respetar.

Jaipur vida rosa

Durante los siguiente días, volvimos de nuevo a la firme realidad que supone hallarse en una gran ciudad india. Tras nuestro paso por Jodphur, Udaipur y Pushkar, nos habíamos acostumbrado a una cierta calma. Pero ahora regresábamos a la primera línea de fuego. Tráfico incesante, montañas de basura y un enorme zoológico de puertas abiertas, además de ese calor que no deja de boicotear cada paso que damos. Y por supuesto, ellos. Los OMNIPRESENTES conductores de rickshaw

La siguiente ha sido una conversación habitual que hemos tenido cada día desde el momento en el cual poníamos un pie fuera del hostel:

– Yes! rikshaw?

– No, thanks

– Where are you go?

– To any place in particular, we just walk 

– City palace? Amber fort?

– No, thanks

– Which country?

– Spain (una vez respondí Omicron Persei 8, la respuesta no varió)

– Oooh! Spain! (Omcromm Parsoi Cho!). Very nice. Shopping?

– NO, THANKS

– Is your girlfriend?

– Yes

– She like shopping? bazaar? I know a cheap place

– Please! (Con la cabeza dentro de la camiseta, a punto de llorar)

– Hello? Sir? want rickshaw?

– *!?@#!!!

Girar en la siguiente calle y repetir el proceso, tantas veces como puedas resistir. (SPOILER: ellos nunca se cansan). Así que, si crees que logrando bajar toda La Rambla sin que te acosen los repartidores de flyers de los restaurantes cercanos, eres merecedor del título de ninja, quizás deberías plantearte venir a Jaipur a cursar el máster.

Jaipur Rickshaw India
Una imagen poco común: un conductor de rickshaw en paz con su entorno

Pero hay una cosa que nos molesta especialmente, y es que nos intenten timar a cada instante de forma descarada, igual que cuando en las películas los actores hacen comentarios sobre otras películas, como intentando hacer ver a la audiencia que en realidad no están viendo una película. 

Y no solo en un rickshaw. También en el hostel, en la lavandería e incluso en el Domino’s Pizza. (Nota: En favor de estos últimos hemos de comentar que nos sirvieron el pedido con todo el personal del local bailando. No nos quedó claro si era por puro vicio o porque hacía 25 años que nadie pedía una simple MargaritaY sí, ya sé lo que estáis pensando, pero no nos pidáis que sobrevivamos sin pizza. Bastante tenemos ya sin los quesos y el vino).

Aunque, como ya nos vamos conociendo, y dada la lección aprendida en aquella diminuta aldea llamada Nueva Delhi, convenimos que a lo largo de un día era necesario permitirse el lujo de escapar durante unas horas a algún lugar apartado del centro, por el bien de nuestra actividad cerebral. Aprovechamos estos momentos para visitar uno de los fuertes más impresionantes de todo el Rajasthan, el fuerte Amber, situado en lo alto de una colina, imponente, por la cual desfilaba continuamente un ejército de elefantes.

Fuerte Amber Jaipur

Vista fuerte Amber

Elefantes llegando al fuerte Amber
¿Qué podría salir mal?

Y más allá de las murallas que rodean la ciudad, conseguimos llegar a los cenotafios reales. Sospechamos que la entrada era gratuita, porque nadie vigilaba la entraba ni vimos letreros que indicasen precio alguno, pero añade unas gafas de sol y una cámara digital a tu look y te conviertes inmediatamente en crack de gran pureza a ojos de los lugareños. Finalmente, tras acordar pagar 30 rupias cada uno, pudimos entrar. No es un lugar muy popular entre los turistas, así que pudimos recrearnos con las vistas teniendo como única compañía a una revoltosa cuadrilla de monos.

Cenotafios reales Jaipur

cenotafio Jaipur india

Hasta pronto. Gracias por leernos.

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Sandra dice:

    Me ha encantado lo del baile cuando os sirvieron la pizza, esto nos lo tenéis que recrear cuándo lleguéis.
    Por cierto,en euros cuanto son 30 rupias?

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    1. Ángela dice:

      Jajajajaja, Sandra mejor te pasaré el vídeo.
      30rrp=0,40cent

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    2. villaverdus dice:

      Lo que ellos desconocían era que acabábamos de salir del cine a punto de cometer un asesinato después de tres horas de música insoportable 🙂 ¿30 rupias? nada, serán unos 50 céntimos al cambio.

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  2. Pili dice:

    Angela llevaba la navaja? ?je je.

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    1. villaverdus dice:

      Es una navaja suiza 🙂 Explícale a unos guardias que no hablan inglés para qué la quieres dentro del Taj Mahal 🙂

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