Las tortugas no bucean en las islas Perhentian

Que nos queda en este mundo sino ir rastreando emociones. Emociones fuertes digo, de esas que atrapan poderosamente. Dentro de unos años, cuando acaricie mi tercer divorcio y esté esperando un trasplante de hígado, recordaré días mejores, como aquella semana de sol eterno en las islas Perhentian de Malasia

La lancha rápida desde el muelle del ferry de Kuala Besut cabalga sobre el agua, saltando sobre las olas como una piedra arrojada por un gigante. Desde la cubierta, las dos islas Perhentian, Besar y Kecil, aparecen como un espejismo. Todavía puedo recordar el color del agua, deslumbrante. En Perhentian Besar, la mayor de las dos islas, se es feliz con poco: el sol, unas gafas de buceo, curry verde y una cabaña en la playa.

Esta mañana estoy enganchado a la lectura de ‘Las Montañas de la Luna’, de Richard Burton; se trata de una recopilación de sus escritos en las distintas expediciones que hizo junto con John H. Speke rumbo al interior de África en busca de las fuentes del Nilo, uno de los grandes misterios geográficos que aún quedaban por revelar en el siglo XIX. En un capítulo del libro, me imagino a Burton inclinado sobre un mapa que está prácticamente en blanco, y de repente siento como él un deseo de abrir nuevos horizontes, de vivir plenamente, del modo en que sólo los aventureros sabían hacerlo. 

viajar malasia islas
I’m sittin’ on the dock of the bay/ Watchin’ the tide roll away… ♬♬
Islas Perhentian
”Este parece un buen lugar para acampar, Marty”
Islas Perhentian Besar
Algunas de las mejores playas de Malasia las encontrarás en las islas Perhentian

Aquellos británicos que a mediados del siglo XIX se lanzaron a desentrañar los misterios geográficos del África central, con la ayuda inestimable y acallada de los nativos y esclavos, fueron la viva imagen de la tenacidad. Nunca desfallecían. Porque rendirse no entraba en sus planes. Tenían que atravesar África y encontrar las fuentes del Nilo como fuese; tenían que rellenar los huecos en los mapas.

Ángela y yo experimentamos al viajar a las islas Perhentian de Malasia la satisfacción ya casi olvidada de haber transitado por caminos nuevos, esos que aguardan en los mapas vacíos y que nos devuelven a la infancia, cuando todo estaba aún por descubrir. Las playas salpican la circunferencia de la isla Besar, pero el interior es una densa selva en la cual es posible ver macacos, pájaros de plumas brillantes o lagartos del tamaño de un alemán medio.

Isla Besar playa
Siesta o barbarie
Isla Besar
Estado civil: La aventura del Poseidón

Una infancia nadando en el Atlántico marca en muchos aspectos. El oleaje fuerte es para nosotros algo tan común como el oxígeno, el café o las zamburiñas. Pero el tipo del taxi barco estaba dispuesto a chafarnos el viaje por unas olas de bajo presupuesto. Todos los días se repetía la misma historia. Por la mañana declinaba nuestra propuesta de partir hacia Turtle Beach, así que le preguntábamos que otras opciones teníamos. A continuación, nos conducía hasta el lugar elegido y negociábamos a qué hora volvería para recogernos.

Entonces, nos subíamos al bote, y cuando nos acercábamos a la playa en la que estaba nuestro bungalow, insistíamos: ”¿Turtle Beach?”. ”Not possible, too many waves”. Espontáneo. Sincero. Nos dejaba tan desalentados como Patrick Bateman en American Physco al ver las tarjetas de sus amigos banqueros. Se nos esfumaba la posibilidad de ver la playa más bonita de las islas Perhentian, y quizá de Malasia, popular por la preservación de tortugas marinas y las reservas de vida silvestre, que le dan un aire totalmente salvaje. 

Pero la última tarde dijo que sí. Y fuimos a Turtle Beach. La casualidad quiso que no hubiese nadie más en la playa (solo se podía ir en barco o por un camino a través de la jungla apto únicamente para ex combatientes de la Segunda Guerra Mundial). Me entraron ganas de ponerme a bailar como Mark Wahlberg en Boogie Nights, pero me invadió el miedo escénico. No me podía creer cómo de afortunados éramos. Estar a solas en un lugar así es una sensación indescriptible. Lo quieres hacer de nuevo y no te sale. Pero ese día no. Buceamos durante toda la tarde y, aunque no vimos ni una tortuga, sin duda aquel fue uno de esos momentos

Turtle beach perhentian
Turtle Beach, nuestra meta
Perhentian islas turtle beach
La tortuga perfecta

De pronto, recordé el libro que estaba leyendo y la idea que subyace en él: todos tenemos fuentes que perseguir. Fuentes que se muestran ante nosotros mutando de apariencia; fuentes con aspecto de carreras universitarias, de vivir en el extranjero, de amigo al que nunca llamas, de dejar de fumar o de tocar algún instrumento. También, con aspecto de playa paradisíaca. Lo importante es perseguirlas, las que sean, sin descanso. Burton y Speck lo tenían claro, y empeñaron su vida en ello. 

Porque nuestras vidas se quedarían huérfanas si no existiese la posibilidad de lo inesperado. Así es como creo que deberíamos respirar, buscando nuestras fuentes hasta el final del viaje.

Al fin y al cabo, ¿hay algo más bonito que perseguir tareas imposibles? 

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