Granada al compás de Joe Strummer

El primer recuerdo que tengo de The Clash es de un icónico anuncio de televisión. Era 1991, casi no tenía edad para llevar pantalones, pero Should I stay or should I go producía en mí el mismo magnetismo que el vino con gaseosa o los dibujos animados violentos. Escuchar aquel riff se había convertido casi en una obsesión, y la culpa la tenía su explosivo líder, Joe Strummer. Ahora, siguiendo su estela en Granada, pienso en aquella canción y en la inclemencia del calendario. Me froto los ojos, hago números y sí, es cierto: ya han pasado casi 30 años.

Llegamos a Granada después de pasar unas semanas en el Cabo de Gata, y a pesar de las altas temperaturas, todavía se veía nieve en las montañas más altas de la Sierra. Estas son una característica constante en la ciudad. Se vislumbran entre las torres de las iglesias, se reflejan a través de las ventanas de los omnipresentes bares de tapas y enmarcan los cielos despejados que Lorca amaba y sobre los que solía escribir de forma tan apasionada.

Albaicín Granada
Si disfrutas subiendo y bajando cuestas, el Albaicín está hecho a tu medida
Realejo Granada
Después de tantas tapas, salir de Granada era puerta grande o enfermería
Plaza Granada Strummer
¿Cuantas plazas así puede haber en Granada? ¿50? ¿200?

Joe Strummer aterrizó en la ciudad nazarí a mediados de los 80, tras el fracaso de su último disco, un desastre para el público y la crítica especializada. Llegó a Granada, donde ya había estado años atrás, atraído por Paloma Romero, fundadora de la primera banda punk de la historia compuesta únicamente por mujeres -The Slits- y antigua novia de Strummer. Enseguida cayó rendido a Lorca y a raíz de aquel primer contacto con la ciudad surgió la canción ”Spanish bombs”.

Nos levantamos temprano para salir a conocer la ciudad. (Más adelante caímos en la cuenta de que, en pleno Julio, es la única hora recomendable para los humanos). Caminando bajo un sol que prometía grandes emociones, nos topamos con la plaza que lleva el nombre del músico londinense, ubicada en el corazón del Realejo, la antigua judería de la ciudad, y rebautizada así en honor a la corona, después de que los Reyes Católicos la tomaran de nuevo.

Buenas noticias: aquí se concentran gran cantidad de bares y tabernas con algunas de las tapas gratuitas más generosas que se pueden comer en España. Sí, hay muchos bares para turistas, pero también unos cuantos clásicos que siguen resistiendo la perversa realidad. Algunos seguramente ya en decadencia, pero siguen siendo bares de toda la vida, con un ecosistema propio, que en muchos casos puede aplastar, sin ni siquiera tocar la bebida. Tenemos que apreciar estos últimos coletazos de autenticidad, sobre todo ahora, cuando parece haber sido borrada del mapa por la globalización y los descubridores de tendencias, que no dejan de ser vendedores de publicidad disfrazada como ”estilo de vida”. A veces, cuanto menos selecto, mejor.

El descenso por las calles del Realejo, además de calorías y cebada, premiará con la visión de algunos vestigios de los tres pueblos que han marcado la historia de Granada: judíos, árabes y cristianos. Entre otros, puedes acercarte a La Casa de los Tiros, Palacete del siglo XVI y actual museo de historia de la ciudad, o a la Iglesia de Santo Domingo, fundada por los Reyes Católicos en 1492 y lugar donde el Tribunal de la Santa Inquisición celebraba sus reuniones.

Granada Joe Strummer
Salimos a cenar y aparecimos de repente en Marrakech
Paseo de los Tristes Granada
El paseo de los Tristes, a los pies de La Alhambra; la calle más transitada de Granada
Albaicin casa
Altas temperaturas, alcohol y macetas. Se masca la tragedia

Por otra parte, y en lo referente a cuestiones espirituales, estoy totalmente desarmado: no creo en nada. Soy un mero espectador de la realidad. Pero la sola visión de La Alhambra hace que uno entienda cualquier tipo de devoción. Es uno de esos monumentos que, como el Coliseo Romano o el imponente Taj Mahal, por más que los hayas visto en cientos de fotos, no dejan de resultar impresionantes cuando los tienes delante de tus ojos.

Además, dadas las actuales circunstancias, hemos podido experimentar la mayor fantasía de un turista al visitar cualquier lugar emblemático: no encontrarte con otros turistas alrededor. Es tan extraño que aún nadie sabe muy bien lo que es. Le dejé caer a Ángela que me sentía un poco como esos personajes de dibujos animados en los que el camino se termina y corren sobre el vacío durante unos instantes, llenos de optimismo, hasta que se dan cuenta de que no hay suelo. ”Nunca te tomas nada en serio” zanjó.

Generalife Alhambra
¿Qué puedo decir?

Alhambra Granada

Patio de los leones Alhambra

Granada y Joe Strummer

En el Albaicín, además de poder descubrir algunas de las calles más pintorescas y sugerentes de Granada, habita una criatura que creía ya totalmente extinguida: el hombre de mediana edad con la camisa abierta hasta la cintura fumando Ducados. Le di vueltas a la idea de que hacerse viejo es como sentir que tienes muchas cuentas pendientes pero no tienes tiempo, porque avanza más rápido que tú, igual que las modas. Yo espero que cuando sea viejo algunas cosas no cambien; espero, por ejemplo, que cuando escuche cantar el ‘cumpleaños feliz’ de gracias de corazón por no ser yo el centro de las miradas.

En este inusual ambiente, encontramos las que posiblemente sean las mejores teterías de la ciudad, en particular en la calle Calderería Nueva, con su ambiente de zoco, donde se amontonan tiendas, panaderías o pastelerías árabes. También hemos visto cómo en algunos locales los clientes disfrutaban compartiendo bocanadas de shishas de todo tipo de sabores. Pregunta tonta: ¿Las shishas no deberían estar PROHIBIDÍSIMAS en una pandemia?

Calderería nueva Granada

Jesús Arias, periodista musical y amigo personal de Strummer, decía que el dolor por el fracaso de éste último se transformó en placer por el anonimato que le brindaba una ciudad donde acostumbraba a celebrar sus cumpleaños. Estando de bares por el Campo del Príncipe, llegó un músico callejero tocando el acordeón que le retó a cantar Jimmy Jazz sin creerse que aquel guiri era él: “Si eres Joe Strummer, canta esto”, propuso.  Pasados unos minutos, el tipo aún no se lo creía: “Bueno, la voz se parece bastante. Pero a ver si te atreves con esto otro”, y comenzó a sonar London Calling en su acordeón. Al final, no tuvo más remedio que reconocerlo:  ”Dile a tu amigo que sí, que es Joe Strummer”.

En ese momento, unos turistas se acercaron hasta ellos y les tiraron unas monedas: ”¡De puta madre tíos, sonáis igual que The Clash!”.

Es imposible tomarse la vida en serio.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. weedjee dice:

    Granada te lleva al compás de enamorarte locamente de ella.

    Me gusta

    1. Villaverdus dice:

      Completamente. Tengo muchos motivos y algunos kilos que lo atestiguan 🙃

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .