Beng Mealea, el templo perdido de Angkor

En nuestra condición de seres humanos, consideramos que el progreso es inevitable. Pensamos que todo será más grande, más rápido y mejor. La economía crece, se pulverizan récords olímpicos, las ciudades se renuevan. En el marco de la Historia, casi siempre tendremos razón. Hasta que dejamos de tenerla, cuando llegamos a ciertos límites. Un país solo es capaz producir una determinada cantidad de naranjas; un hombre solo puede saltar a una altura limitada; una civilización solo puede prosperar hasta cierto punto.

La Ciudad Perdida de Angkor fue descubierta en 1860, en los alrededores del pueblo de Siem Reap. Los templos, erigidos entre los siglos IX y XIII, están situados en dos emplazamientos principales: Roluos, donde se construyeron algunos de los más antiguos, y Angkor, donde se encuentran los más grandes. Estar en las inmediaciones de Angkor ha convertido a Siem Reap en el típico lugar artificial orientado al turista, estilo Pokhara en el Himalaya. Es, en esencia, como ese chico que mantiene una relación con una chica que le complace (nosotros), pero que tampoco le entusiasma. Tiene la sensación de que existen chicas mejores, pero no tiene valor para remediar la situación. Con lo cual sigue invitándola al cine los domingos y fantasea con la posibilidad de compartir palomitas y confidencias con otra durante la proyección de la película. Al final, ninguna de las partes queda satisfecha.

Camino a Beng Mealea
El tráfico de la ciudad da paso a un camino solitario que conduce al interior de la jungla camboyana
Paisaje rural Camboya
A poca distancia de la impostora Siem Reap está esa Camboya por la cual sí vale la pena hacer el viaje 

La experiencia Angkor es bastante increíble, pero hay algunos aspectos deprimentes. Realmente es genial si logras evitar pasar mucho tiempo rodeado de turistas. No por nada en particular, la mayoría de ellos son personas afines a nosotros, pero siempre hay algo que echas en falta. Ese algo está relacionado con la cantidad de semejantes que puedes tolerar. A pocos kilómetros de Siem Reap, un mar interminable de autobuses turísticos conduce a los templos más famosos, donde largas colas de impacientes se amontonan para poder entrar.

Sí, otra vez. Tu espíritu de Marco Polo sacudido por un convoy de japoneses con paraguas y megáfono. ¿El truco? Haz el circuito al revés. El 85% de los autobuses empiezan y acaban en el mismo punto, de modo que si lo haces en sentido contrario, encontrarás los templos mucho menos concurridos. (Está bien, admito haberme inventado las estadísticas sobre la tasa de afluencia turística, pero aún así, la diferencia es sustancial).

Pero, y este pero es de los importantes, hay un lugar en mitad de la jungla que todavía permite sacar a flote el explorador que llevas dentro. Beng Mealea, un templo a 40 km de Angkor, conserva ese halo de misterio que tienen las ruinas olvidadas en mitad de la selva, donde las raíces se entrelazan alrededor de las columnas del templo. Hace unos años, solo se podía llegar a Beng Mealea a través de un camino lleno de baches y polvoriento, casi intransitable durante la época del monzón. Si vas en tuk tuk, prepárate, ya que el viaje puede ser irregular.

Por la ruta verás muchísimos niños (Camboya es, por circunstancias lamentables, un país muy joven) pedaleando sus bicicletas, granjeros en sus carretas de bueyes dirigiéndose a los campos y tenderos apiñados a ambos lados de la carretera. El destino, a unas dos horas desde Siem Reap, disuade a muchos visitantes, ya que la mayoría apenas tiene tiempo para ver los templos de Angkor.

Templo de Beng Mealea
A juzgar por las imágenes, resulta obvio entender por qué Beng Mealea es el templo perdido de Angkor

Beng Mealea ruinas

Entrada Beng Mealea
La mano del hombre y la naturaleza; dos fuerzas antagónicas condenadas a una relación engorrosa
Ruinas Camboya
Llegar al corazón de la jungla sin vestir pantalones con bolsillos del Coronel Tapioca es uno de los hitos de mi vida

Construido con el mismo estilo arquitectónico que Angkor, suponemos que el templo de Beng Mealea también fue erigido durante el reinado del Rey Suryavaraman, en el siglo XII, lo que hace que tenga más de 900 años. Pero, aunque los historiadores intuyen que está relacionado con los famosos templos jemer, poco se sabe acerca de los orígenes de este lugar. Se han descubierto estatuas con motivos hindúes y budistas, pero apenas hay indicios de otra religión o cualquier otra pista que pueda revelar quién lo levantó. Formado por una serie de galerías construidas alrededor de un santuario central y rodeadas por un foso enorme, el lugar aparece como devastado por un gran terremoto. Los gigantescos ladrillos de piedra son todo lo que subsiste de las edificaciones que una vez estuvieron aquí, y que la naturaleza se ha encargado de hacer pedazos.

La sensación que tuvimos al pisar el terreno fue similar a cuando caminamos por los tramos originales de la Gran Muralla China. Pero esta mirada olvidada y abandonada a su suerte es precisamente parte de su atractivo. Como decía Walter en ‘El Gran Leboswki’, mientras explicaba su plan durante la escena del intercambio, ”Su belleza radica en su sencillez”. A diferencia de Angkor Wat, los restos aquí no han sido renovados ni conservados, sino que se han visto reducidos a grandes pilas de piedras cubiertas de musgo, con árboles y helechos que se elevan a través de las grietas donde una vez estuvieron los cimientos. Por ello, visitarlo requerirá de cierto esfuerzo por tu parte.

Invariablemente, las mismas dificultades eventualmente pueden cambiar Beng Mealea; pero por ahora, su ubicación y acceso actúan como un maravilloso elemento disuasorio para todos menos para los Nathan Drake de este mundo. A no ser que la mano del hombre lo estropee, Beng Mealea se mostrará tan misterioso como lo ha sido siempre: ¡Genial! (Y recuerda amigo lector que no suelo malgastar signos de admiración).

Beng Mealea Camboya
En el pasado, Beng Mealea era un lugar poco práctico para visitar: estaba lleno de minas antipersona
Llegar a Beng Mealea Camboya
Sin embargo ahora, es del todo seguro; puedes distraerte comiéndote las uñas en actitud relajada

Estatuas hindúes Camboya

De vuelta en Siem Reap, que fue prácticamente destruido durante la guerra de Vietnam, catalogamos nuevos tipos de templos en alza; hoteles de lujo, restaurantes contemporáneos, centros comerciales y bares con música ensordecedora. Todos ellos monumentos a una nueva era de prosperidad en Camboya.

Pero, ¿a quién le importa el progreso cuando las ruinas más grandes de nuestra civilización  ya están aquí?

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. DosViajando dice:

    Sabor agridulce te ha dejado Angkor… Nosotros no fuimos a Camboya todavía pero si está tan masificado… ya nos echa para atrás.

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    1. villaverdus dice:

      Los templos en sí, son un espectáculo. Ahora, cuando tienes que ponerte a la cola para hacer la foto de turno, se hace cuesta arriba. Con todo, Camboya es un país muy recomendable, todavía lejos de la saturación de Tailandia o Vietnam. Un saludo!

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      1. Recycla dice:

        Es la otra cara del turismo, ya se sabe es la gallina de los huevos de oro de Camboya, a mi Angkor me gustó por la extensión del propio complejo, hay templos interesantes, yo lo hice en bicicleta, pero a nivel arquitectónico en India hay mejores edificaciones con un alto grado de detallismo. Aún así 100% recomendado.

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      2. villaverdus dice:

        Hay que querer a la gallina tal y como es, nosotros pocas cosas podemos hacer. Acaso llorar o ir a tu aire en bicicleta, como bien dices. Sobre todo si eres inmune a la humedad extrema 🙂

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    2. Horacio Gil dice:

      Muy chula esta entrada Villaverdus. Los tempos son victimas de su belleza y del turismo. Pero son increibles. Dosviajando no dejeis de visitarlos. Podeis hacer como dice vilaverdus y recorrerlos en direccion contraria y visitar los templos más aislados como el de esta entrada. Yo estuve hace años y uno de los días recorrí los templos cercanos en bicicleta a mi ritmo y por mi cuenta. Fue una pasada. Sentirte un día como Indiana Jones no tiene precio, para lo demás Mastercard.

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      1. villaverdus dice:

        Gracias Horacio! Mi sensación con los templos de Angkor es la de llegar demasiado tarde a la fiesta, pero aún así vale la pena detenerse para echar un trago 🙂 Un saludo!

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