Hay que aburrirse más

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En la clásica cena de Navidad de la empresa mi compromiso es total: siempre soy el primero en llegar y el último en marcharme. Mis jefes, con los que solamente coincido esa noche, deben pensar que soy muy constante, ya que llevo siete años consecutivos haciéndolo. Y sospecho que esta es la única razón por la que sigo estando en nómina. Al menos, hasta este año. Por aburrimiento, decidí no ir a la cena, y aprovechando la coyuntura, decidí cambiar de empleo. Los momentos de tedio pueden suponer grandes cambios, y por tanto, pueden ayudarnos a mejorar. Estoy convencido de que hay que aburrirse más.

Hace unos días, mi tía comentaba que, con mi sobrina, una película dispone de 10 minutos para engancharla a la historia. ”Si pasado ese tiempo, no ha habido un secuestro, una explosión, o algo deslumbrante, coge el móvil y a otra cosa”. Los niños del mundo ya no saben aburrirse. Estar tan saturados de estímulos desde edades muy tempranas hace que no aprecien el valor de la nada.

Playa desierta de Bazaruto
Lugar para congelar el tiempo 1: isla de Bazaruto, Mozambique
Sala de barba
Lugar para congelar el tiempo 2: una sala da barba italiana
paseo vedado habana
Lugar donde el tiempo ya está congelado: La Habana, Cuba

Los adultos tampoco nos libramos de eso. Doscientas veces al año me preguntan que planes tengo para el fin de semana y doscientas veces digo que no sé, que ya se verá. Parece que la gente vive mucho más tranquila un martes sabiendo que el viernes cenará pescado crudo y que el sábado se hará un masaje balinés a media tarde. No digo que nunca tengamos algo planeado, tampoco es eso. Pero me inquieta bastante que le proponga a un amigo quedar ”un día de estos” y que su respuesta sea: ”Tengo libre el 18 de Abril, ¿lo agendamos?”. Como siempre, el equilibrio aparece como el más sensato de los caminos.

Yo lo achaco a que vivo rodeado de personas que se acercan a la crisis de los cuarenta, y el panorama asusta. A muchos les ha dado por ser padres. A otros por el Reiki. A uno de mis mejores amigos le ha dado fuerte por correr. Pero por correr todos los días, como si estuviera escapando de algo. Fui una de las primeras personas de este país en mostrar antipatía por los runners (algo que espero que la historia me reconozca), y ahora tengo un correcaminos en mi vida.

El caso es no parar quietos, igual que cuando viajamos. Hay ciertas preguntas que me resultan incómodas, porque no las entiendo. Cuando alguien me dice, ”Oye, voy a ir a Roma, nunca he estado allí, ¿cuantos días se necesitan para verla?”, me dan ganas de responder, ”No sé, es Roma, ¿tal vez media vida?”. No entiendo a quienes aborrecen ciudades como Rangún, Pekín o Delhi, ”Porque ahí no hay mucho que hacer”. Bueno, estás en un entorno completamente diferente al tuyo, con personas que ni hablan, ni comen ni se visten como tú. La clase de lugar ideal para observar, descubrir, charlar, dejarse llevar. ¿Qué es viajar, sino eso? Lo siento, pero no entiendo la vida, ni los grandes viajes, como maratones a contrarreloj en los cuales siempre tengamos que estar viendo o haciendo algo.

Vieja Delhi India
En Delhi no hay que hacer nada, solo abrir bien los ojos; es más que suficiente
Delhi mágica
Hay cosas que valoras cuando no las tienes: la juventud, los dientes, las almohadas, La India
Tranvía Pekín
A la vida sólo le pido conciertos, mandarinas sin pepitas y que los tranvías lleguen a su hora

Como decía, creo que debemos encontrar un cierto equilibrio. A veces tenemos que vivir deprisa, o queremos vivir deprisa: la clave, es tomar un descanso. No puedes apresurar un buen pastel. Tu abuela lo sabía: el tiempo. ¿Y qué son las vacaciones si no se rompe con lo cotidiano? Tiempo para escapar de la tecnología y los horarios; para atenuar el ruido de fondo del mundo; y para disfrutar de lo que siempre han ofrecido unas buenas vacaciones: la oportunidad de relajarse, reflexionar y volver a conectar. Pero a conectar con uno mismo.

Yo me entretengo pensando que el mundo sería un lugar mucho mejor si Donald Trump tuviese un hermano llamado Tiriti. Además de aburrirme, también soy idiota, que le vamos a hacer. Pero creo  que el aburrimiento ha sido el motor sobre el cual hemos construido la historia de la humanidad. Newton, Descartes o Arquímedes alcanzaron su plenitud creativa aprovechando grandes momentos de hastío.

Procida mirador
Asomarte al balcón y silbar* es de lo poco que nos sigue separando de la barbarie absoluta
Marrakech
*Aunque ella ni sabe silbar ni guiñar un ojo, y ahí la tenéis

Atardecer Tailandia

Sandi Mann, psicóloga y autora de ‘El arte de saber aburrirse’, coincide. ”El aburrimiento espoleó la evolución. Sin él no estaríamos aquí, deploro que hayamos declarado la guerra al aburrimiento”. Y añade: ”Todas las emociones tienen un propósito, y el del aburrimiento está claro: te invita a la curiosidad, la motivación y el compromiso. Tan perjudicial es un exceso de aburrimiento como su ausencia total”.

Gracias, Sra. Mann. No me conoces, y dudo mucho que leas esto, pero aquí tienes un admirador. Aburrirse en el momento adecuado y de la manera adecuada es un arte, no cabe duda, y si lo dominamos, quien sabe, puede incluso que la vida nos devuelva el tiempo perdido.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. eiden99 dice:

    Muy bueno el blog

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  2. ¡Oh! Una de las mejores cosas que he leído últimamente, me ha encantado 🙂 En mi día a día tengo la mala costumbre de no tener tiempo ni para aburrirme. ¿Esperando al bus? Móvil. ¿Cola en el súper? Móvil… Y así hasta el infinito, para “huir” del aburrimiento, y lo que en realidad estoy haciendo es “huir” del pensamiento (creo que esto es extrapolable a muchas personas)

    Y cuando tengo la oportunidad de ausentarme a lugares naturales donde no hay señal, eso se vuelve un verdadero placer. Y aunque normalmente el objetivo de visitar estos lugares suele ser trabajo, los aprovecho de forma personal más que nadie 🙂

    Muchas gracias por tu texto, y abrazotes desde Oaxaca 🙂

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    1. villaverdus dice:

      Hola! Esa es la cuestión, cuando no hay señal, sin móvil, eres libre. La libertad empieza a ser apagar el móvil, no estar geolocalizado. Aburrirse, ese placer olvidado, es ahora lo más antisistema que hay, el nuevo punk 🙃
      Gracias a ti por pasarte, y por tantas buenas palabras 😊 Un abrazo!

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  3. Horacio Gil dice:

    Me he sonrojado pensado en mis carreras habiendo turismo para llegar a todos los lados. Prometo que llevo una temporada pensando en lo importante que es viajar en slow motion. Me ha encantado tu entrada. Bendito aburrimiento. Un beso.

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    1. villaverdus dice:

      Todos hemos pretendido ver París en dos días Horacio, esto es así 🙂 Aburrámunos un poco, que ya tenemos una edad 🙃

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  4. Me encantó y más en este momento que siento que el año me viene atropellando jajaja. Gracias… Lo compartiré.

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    1. villaverdus dice:

      Tenemos que poner menos límites al aburrimiento y muchos más a los atropellos, sin duda 🙂 Muchas gracias! 😊

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